
Si tuviera que decir quién soy... uf, me llevaría toda la vida.
Es una pregunta que me hago seguido, porque nunca soy la misma. Y, al mismo tiempo, soy todas las versiones que fui habitando este presente.
El autodescubrimiento es mi forma de vivir.
La espiritualidad me ayudó a comprender mi naturaleza cíclica: morir y renacer sin perder la vida, transformarme sin dejar de ser, valorar la existencia como lo que es: sagrada.
Soy mamá de Benja (ya tiene 14 años), y también de dos michis gemelos, Teo y Olivia. Disfruto escribir, observar y resignificar lo que vivo.
Nací con una luna escorpiana intensa e intuitiva, profundamente cuestionadora. Siempre sentí rechazo por lo superficial y una atracción inevitable hacia la profundidad, los procesos y las contradicciones.
Soy leonina: mi alma necesita autenticidad y fuego propio, elegir desde donde mi corazón se sienta encendido.
Y mi ascendente en Géminis mantiene viva mi curiosidad y mi deseo de explorar nuevos lenguajes.
Desde muy chica supe que había algo más.
Una sensibilidad difícil de nombrar que me mostraba capas más profundas de la realidad. A veces fascinantes, otras inquietantes.
Durante mucho tiempo sentí que algo faltaba. Con los años entendí que no era la vida la que estaba vacía: era yo quien todavía no sabía escuchar su propia profundidad.
Esa voz que me acompañaba era mi alma.
No algo separado de mí, sino una conciencia más amplia que fui aprendiendo a reconocer y honrar.
Aprender a dialogar con ella cambió mi camino. Siempre confié en las señales, incluso antes de encontrar palabras para explicarlas. Más tarde comprendí algunas experiencias como regresiones, visiones, memorias… y eso me llevó a explorar distintas disciplinas —cristaloterapia, angelología, reiki, registros akáshicos, péndulo hebreo, tarot— pero, sobre todo, me llevó a confiar: en mi percepción, en mis ciclos, en mi alma.
De esa conexión nace Petra.
Petra es un puente entre lo visible y lo invisible. Entre lo cotidiano y lo sagrado.
Nació de mi vínculo con los cristales, que fueron guía y sostén en mi proceso. Y también como homenaje a Petrona, mi abuela del corazón, cuya ternura y sabiduría siguen presentes en todo lo que creo.
Petra significa piedra: lo que sostiene, lo que perdura. Y eso es para mí: raíz y construcción al mismo tiempo.
Acá vas a encontrar cristales naturales, amuletos, joyas y objetos con intención. Pero más que objetos, herramientas para acompañar e iluminar tu propio camino. Presencia, guía y amor en cada detalle.
Creo que cada alma trae su proceso perfecto.
Creo en la naturaleza como maestra.
Creo en los ciclos, en las señales y en aquello que se siente aunque no siempre se explique.
Y creo profundamente que todo cambio real comienza cuando volvemos a escucharnos.
Petra existe para recordarte eso.
Con amor,
Mica
Fundadora de PETRA · Tienda Mágica
